miércoles, 25 de noviembre de 2009

Grupos raciales


La presencia de diversos grupos raciales fue una característica de los centros mineros. La relación permanente que se estableció entre estos grupos en la sociedad zacatecana exhibe la presencia de un grupo relevante: el mestizo.
Las categorías que se registraban en los padrones de la época colonial eran español, mestizo, negro e indio y se asignaban a cada individuo al momento de bautizarlo, refiriéndose con ello a la calidad cívica y fiscal de las personas, más que a sus antecedentes genéticos, lo que a su vez marcaba el rango social de cada grupo. Sin embargo, indios, mestizos, mulatos y negros intentaron romper las barreras que los separaban, tanto de los españoles como entre ellos, para obtener diversas ventajas como la exención de impuestos o la adquisición de tierras, haciéndose pasar por indios quienes no lo eran.
Los contactos interraciales se intensificaron a tal grado durante el siglo XVIII que a finales parecía que los pueblos de indios de la provincia casi habían desaparecido y en su lugar habían quedado sólo pueblos de mestizos. Los distintos grupos raciales estaban esparcidos en todas las poblaciones, desde las ciudades y los reales de minas hasta las haciendas, ranchos y pueblos.
En lo que concierne a la ciudad de Zacatecas, en 1754 se registró la siguiente distribución racial: 17% de la población era indígena; 33% era española, y el porcentaje restante estaba compuesto por diversas castas. Medio siglo después, en 1803, la población indígena había disminuido, mientras que la de negros y mulatos aumentaba. La distribución porcentual para ese año fue: 42% españoles y mestizos; 27% indios, y 31% negros y mulatos.
Para el conjunto de la provincia de Zacatecas, en 1803 la población tuvo la siguiente distribución: 38% de sus habitantes eran negros y mulatos; 35% españoles y mestizos, y 27% indios.
La mano de obra libre conformada por migrantes a los grandes centros mineros que cubrían la escasez de trabajadores dio lugar a las categorías de vagos, aventureros y forasteros, como se calificaba a indios, negros y mulatos que no tenían residencia fija y que iban y venían de un centro de trabajo a otro. No pagaban tributo, porque en los reales de minas de Zacatecas no se les exigía.


Los pueblos de indios:

Después de la guerra del Mixtón, la mayoría de los pueblos de indios de la provincia de Zacatecas se concentraron entre las ciudades de Guadalajara y Zacatecas. Al norte y al este de la provincia había unos cuantos pueblos y los nuevos que poco a poco se fundaron serían organizados con indígenas provenientes de otras áreas. En cambio, los antiguos pueblos de indios estaban abandonados o con escasa población; hacia 1548 sólo quedaban los pueblos de Jalpa, Nochistlán, Suchitlán, Mezquituta y Mesticacán como herederos y sobrevivientes de los cazcanes. Todos los pueblos pagaban tributo y se dedicaban al cultivo del maíz que vendían a los carreteros españoles, quienes se encargaban de transportarlo hacia las minas.
Durante la segunda mitad del siglo XVI, debido a las guerras, epidemias y migraciones que diezmaron a los pueblos de indios, se propuso concentrar a sus habitantes en áreas protegidas de los indios belicosos y alejadas de la frontera de guerra, además de aumentar el número de sus pobladores con gente del centro de la Nueva España, como Tlaxcala.
El territorio localizado al norte de las minas de Zacatecas estaba despoblado de indios, mientras que al sur había asentamientos que apenas reunían, alrededor de las iglesias y conventos franciscanos, a los pocos sobrevivientes de los cazcanes, guachichiles y zacatecos. Para 1576 los pueblos del sur de Zacatecas habían perdido a sus señores tradicionales, a la nobleza indígena, y en su lugar gobernaban los llamados tequitlatos.
Los pueblos de Nochistlán, Tlaltenango, Teocaltiche, Juchipila, Mesticacán, Mezquituta, Suchitlán y Jalpa, entre otros, permanecieron en estrecha relación con Zacatecas y otros centros mineros durante toda la Colonia. Al norte y al este de Zacatecas se fundaron diversos sitios como Charcas, Venado, Saltillo, San Andrés y Chalchihuites. La mayoría de estos pueblos se fundaron con indios tlaxcaltecas, lo cual constituía una estrategia de poblamiento que buscaba atraer indios de paz y repeler a aquellos que causaban daños en las poblaciones. Los pueblos de San Andrés del Teul, algunos de los Mezquitales y las minas de Nieves y Río Grande se habían poblado con indios de la zona, pero eran asentamientos inestables, pues a menudo se rebelaban contra los españoles.
Los métodos agrícolas, de explotación ganadera y minera introducidos por los españoles, alteraron el equilibrio de los pueblos de indios. La depredación de los bosques en busca de madera para las minas fue sólo un ejemplo. Las disposiciones para la conservación de los montes fueron desobedecidas por la creciente necesidad de madera; los españoles se vieron precisados a recurrir a los montes de los pueblos indios, como San Pedro Susticacán que acabó dedicado a proveer leña a las minas.

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